ARTE NORMANDO EN SICILIA

El día 3 de Julio de 2015, el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, se reunió en Bonn para añadir a la Lista del Patrimonio Mundial un conjunto extraordinario, con unas características muy particulares y absolutamente irrepetibles, el «Árabe-normando de Palermo y las catedrales de Cefalú y Monreale».  La motivación fue:  «todos los edificios que componen el itinerario árabe-normando representan un valor universal excepcional, como un ejemplo de la convivencia y la interacción entre los diferentes componentes culturales de origen histórico y geográfico heterogéneos (sincretismo cultural).  Este fenómeno ha generado un estilo de arquitectura original, en el que están fusionados admirablemente elementos bizantinos, islámicos y románicos, capaces de vez en cuando de producir combinaciones únicas, de un valor artístico excepcional y extraordinariamente uniforme»

Roger II coronado por Cristo. (La Martorana. Palermo)

Ese conjunto irrepetible tiene una interesante historia detrás.  En 1130 Roger II d’Hauteville, conde normando, tras unir el sur de Italia y Sicilia, asumió el título de rey.  Bernardo de Claraval escribió a Lotario, emperador de Occidente, en estos términos: «Quién se hace a si mismo rey de Sicilia, ataca al emperador», aunque Roger ya se había hecho retratar como un emperador bizantino en sellos y monedas; incluso tenía su retrato en mosaico en la Martorana de Palermo, nada menos que siendo coronado por Cristo, e incluso sugiere que físicamente era semejante a Cristo: una «christomímesis» imperial llevada más al extremo que la propia corte bizantina.  Ese afán de ser reconocido en el mismo plano de igualdad que los emperadores bizantinos, se hizo palpable en las negociaciones para casar a su hijo con una princesa griega, pero el emperador Manuel no lo admitió y las negociaciones fracasaron. 

Cúpula Capilla Palatina. Palermo

A fin de dar más esplendor a su corte construyó su palacio-capilla como síntesis de la forma griega y latina creando un «unicum» arquitectónico, un híbrido arquitectónico, en el que se combina la nave basilical  y un santuario con cúpula, todo ello reforzado por la decoración en mosaico y por un techo sículo-árabe pintado y decorado con bellos mocárabes realizado por artesanos árabes, con un ciclo pictórico muy fino. Los normandos fueron conscientes de que la isla no podía conservarse sin la tolerancia necesaria de las tres culturas y la capilla quiso simbolizar ese entendimiento. Se convocaron a artistas griegos para la decoración mosaística, de ahí la inscripción en griego que recorre la base de la cúpula que nos aclara que fue ejecutada en 1143, aunque la obra la finalizó su hijo Guillermo I más tarde de esa fecha.   

Parte de la obra fue realizada por un segundo equipo contratado para decorar el ábside la cercana iglesia de Céfalu, que había sido nombrada catedral por el antipapa Anacleto II en 1131 y estaba destinada a ser el mausoleo de Roger.  En 1145 donó a la nueva catedral dos sarcófagos de pórfido, que debían ser ubicados en el coro, pero su nuera la reina Margarita los trasladó a Palermo.   En el ábside de Cefalú hay una inscripción latina en mosaico, según la cual la decoración fue terminada en 1148, pero esa fecha no puede aplicarse a toda la iglesia, porque tras la muerte de Roger el interés real decayó y solo revivió brevemente durante los reinados de los dos Guillermos, (el bueno y el malo).  Asi que solo los mosaicos del ábside fueron realizados con seguridad por el equipo bizantino.

Ábside de la iglesia de Cefalú.

La hermosa iglesia de Cefalú fue construida a modo de una basílica, sin cúpula, con lo cual se hizo necesario colocar el Cristo Pantocrator en la bóveda del ábside, mientras la Virgen era colocada entre cuatro arcángeles en la zona inferior y debajo, en dos líneas, los doce apóstoles. La contemplación de esta majestuosa visión casi intimida. La imagen de Cristo es uno de los intentos más sublimes de representar al Logos reencarnado.  No es un juez que inspira terror, al que estamos acostumbrado en esa época, sino que es un Cristo representado cual si fuera un joven y aristocrático asceta que clava su mirada, con seriedad y tristeza pero con una infinita piedad, sobre los fieles. 

Las inscripciones del libro que porta, en griego y latín, lo proclaman como la luz del mundo.  La mano levantada para bendecir se extiende amorosamente y todas las figuras del ábside destilan una atmósfera de noble serenidad. Cada figura es una obra maestra en si misma, en las que se combinan armonía y dignidad para formar uno de los panteones cristianos más bellos e interesantes que existen.  Los abundantes ropajes casi hacen desaparecer los cuerpos, las líneas firmes delimitan perfectamente las formas y los drapeados configuran una presencia segura, distante y muy presente, son como visitantes de otro mundo, salvadores y guardianes intemporales de la Palabra.

Pantocrator. Ábside iglesia Cefalú
Ábside sobre el Pantocrator

En Palermo, capital de Sicilia, el Palacio Real árabe-normando es el corazón de ese itinerario, símbolo de riqueza, del poder político y de la cultura del reino normando; en el interior, protegida como el tesoro que es, encontramos la Capilla Palatina: «la más bella que existe en el mundo, la joya religiosa más estupenda soñada por el pensamiento humano y ejecutada por manos maestras» (Guy de Maupassant)

Altar Capilla Palatina, Palermo

La decoración de la Capilla Palatina probablemente nunca alcanzó la calidad de la obra de Cefalú, además ha sufrido tantas restauraciones, que resulta dificil valorarla.  Sus mosaicos obedecían el canon bizantino, incluida la representación de Cristo Pantocrator rodeado de su corte celestial, con los profetas David, Salomón, Zacarias y San Juan Bautista en cuatro nichos separados por las figuras de los evangelistas en las trompas.  Toda esa obra está realizada por un grupo de artesanos griegos anteriores y diferentes a los que trabajaron en Cefalú.  Las formas  son mucho más sólidas y menos etéreas.  Y cuando se busca información sobre ella descubres que aunque el Cristo Pantocrator sigue las convenciones sicilianas, corresponde a una época más tardía que los retratos de San Pablo y San Andrés de las naves laterales y que puesto que la capilla estaba dedicada a él, San Pedro era quien estaba situado en el ábside principal.  La Virgen que se halla debajo no formaba parte de la decoración original, ni tampoco los santos que se hallan a derecha e izquierda.  

Detalle de los mosaicos de las naves laterales

Los mosaicos de la nave están compuestos principalmente por el ciclo bíblico que comienza con la Creación y termina con la historia de Jacob.  Se trata de un rasgo característico de la época paleocristiana y de la Edad Media occidental, pero no era habitual en época media bizantina; por tanto parece que la  Capilla de Roger se desvía del canon bizantino en diferentes facetas.  La imagen del Cristo deriva del de Cefalú, así como muchas de las escenas cristológicas, lo que nos lleva a concluir que fueron realizadas por un grupo posterior de artistas.  

Candelabro y ambón

Muy interesante el candelabro de mármol colocado en el ambón (púlpito) (una de mis debilidades).  

A la entrada de la Capilla hay una inscripción en latín (1142), árabe (536) y griego (6650), que rememora un reloj hidráulico construido durante el reinado de Roger II, que ya no existe pero que nos habla de la interrelación de civilizaciones y el respeto entre las diversas culturas durante la Palermo normanda.  

La puerta de acceso son dos batientes de nogal, con incrustaciones y relieves, que fue realizada en el S. XIX por el escultor siciliano Rosario Bagnasco. 

Mi otra debilidad, aunque esa Capilla debilita a cualquiera, es la maravillosa Pila Bautismal.  Tuve que realizar un trabajo sobre ella cuando cursaba mis estudios de Historia del Arte, en la asignatura de Técnicas Artísticas y no podía por menos que admirarla en persona.  No me defraudó en absoluto.   Data del siglo XII y es una de las obras cumbre del arte bizantino, está realizada en glíptica, arte del “commesso”, nombre con el que se conoce a la taracea o incrustación a base mármoles y piedras duras, que no es otra que el opus sectile romano, realizada con piezas irregulares de colores. Toda la capilla luce estas cenefas.

PILA BAUTISMAL

La glíptica es una de las técnicas artísticas que se trabajan sobre la piedra directamente, diferente a otras técnicas como la orfebrería o el mosaico de piedras duras que las incorporan como ornamentación. Por la época probablemente esté realizada por incisión, que era el sistema más extendido, que se practica sobre la superficie de la piedra mediante puntas de diferente forma según el diseño que se desee realizar. Las puntas pueden ser de metal, de diamante o de corindón, debido a que son más duras que las piedras naturales, concrétamente el corindón tiene una dureza de 9 en la escala de Rosiwal, con lo que el trabajo sobre el mármol de la pila sería bastante adecuado. 

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